Por Alfredo Serra. Revista Gente, Enero /3/06
Pedro Franco, hoy un gran campeón de la solidaridad
Esta nota muestra el esfuerzo de una OSC como la Asociación Quilmeña Deporte y Salud, que logro afianzarse institucionalmente, dando ahora un salto cuanti-cualitativo en la comunicación de sus acciones, obteniendo logros importantes como, mayor captación de fondos, apoyo institucional, lo que redunda en crecimiento para sus integrantes y reconocimiento entre la sociedad
Fundó un gimnasio “Ringo Boxing Club” y enseña boxeo a decenas de chicos pobres “para que nunca tomen el camino de la violencia, la droga y el delito” Y lo está logrando desde hace doce años, en la más luminosa de sus peleas.
Ojalá que sean campeones, pero ya logramos lo mas importante: sacarlos de la calle… dice Franco.
En esta historia, la del boxeador Pedro Daniel Franco (39), rebautizado Ringo desde su primera pelea, hay muchos rounds: no menos de cuatro mil. Imposible? No: posible y rigurosamente cierto. Porque Pedro, entre combates como amateur y como profesional, se batió 143 veces, pero desde el 93 hasta hoy dirige el Ringo Boxing Club en su barrio, el humildísimo La Unión de San Francisco Solano (Quilmes), calle 891 al 2300, donde cada día se calzan los guantes 68 bravos varones de 8 a 25 años para aprender todos los secretos del arte de los puños y las remotas reglas del marqués de Queensberry. Pero no sólo boxean: allí chicos pobres, "en situación de riesgo, marginalidad, emergencia – define Pedro – salen de la calle y se alejan de la violencia, las adicciones y el delito” (remarca apasionado), son casi una familia. Aprender códigos (”sobre todo el de la solidaridad”, apunta), desayunan, almuerzan, meriendan, tienen las puertas abiertas a toda hora, “y recorren un camino que los hará mejores personas”. A las cuatro de la tarde bajo un techo de chapa que parece lanzar fuego – mas de 40 grados – entre el ruido de los guantazos y los latigazos del salto a la soga, le pregunto por qué, y también, aunque sin guantes y fuera del ring, me da una sencilla lección: “porque la gimnasia los disciplina, los cansa y al cansarse se les va lo malo, la agresividad, y les da seguridad para la vida. Si de algo estoy orgulloso es de haberlos cambado como personas”.
ACTA DE FUNDACION. “En marzo de 1993, por iniciativa de Pedro Franco y familia sobre un terreno de 21 metros de fondo cedido por Guillermo Franco (el padre de Pedro, 66), se construye un techo provisorio con maderas y chapas, inaugurando así el gimnasio Ringo Boxing club. El ring, los guantes y demás elementos son donados por Pedro Franco. Recién en el 2001, con mucho esfuerzo, se reconstruye el gimnasio con paredes de material, se agranda, y empieza el comedor, con la copa de leche una vez por semana, y después tres veces…”.
Doble o triple cruzada. Porque no hay dinero, salvo el que aporta toda la familia Franco. Porque la calle 891 era de tierra entonces y sigue de tierra hoy, doce años después, “a pesar de que en los planos... figura como asfaltada hace mas de 20 años!!! Claro, no es fácil entrar y menos cuando llueve…”, dice Pedro. Porque mantener vivos y de pie los dos comedores, Angelitos Quilmeños y San Gabriel, donde cada día desayunan, almuerza y meriendan 135 almas, no es fácil, “y tampoco podemos anotar mas gente, como quisiéramos, porque tendríamos que bajar las raciones”, se lamenta Andrea Franco (29, un hijo, hermana de Pedro y coordinadora de los comedores). Pero hay más luz que sombras, según Andrea “los chicos dicen que esto es una familia. Todos se preocupan por todos. Los que ayer eran muy chiquitos hoy me ayudan en los comedores y ya no están en la calle, porque la calle está muy jod…”.
Pedro, el campeón. “los Franco somos correntinos y de buena crianza de campo, pero guapos y peleadores. Yo tenia ocho o nueve años cuando lo vi pelear a Monzón, no me acuerdo con quien, y eso del boxeo me gusto, y me dije que si yo tenia el coraje de los Franco iba a pelear, pero por plata. A los catorce, a pesar de la oposición de mis padres, empecé a entrenarme. Pesaba 86 kilos, era bastante gordito, pero cuando entré por primera vez al gimnasio El intocable Pedro Pagaburu, el entrenador, dijo: ¡por fin voy a tener un peso pesado!. Debuté en el 81 como amateur, con 70 kilos, mediano liviano. Un año después gane el primer campeonato. Como amateur tengo ocho títulos argentinos, dos sudamericanos, tres veces en Estrella, el guantes de oro, y en el ’85 fui declarado el mejor boxeador amateur de la década (el mejor profesional fue Pajarito Hernández). Pasé a profesional y fui campeón Argentino, Sudamericano y mundial Fedelatin de la AMB. En total gané 67 por nocaut, 82 por puntos y perdí 15. Tuve mucho nombre, pero no hice plata: apenas para comprarme una casa a dos cuadras de aquí. Pero eso sí: conocí mucho mundo. Peleé en los Estados Unidos, Alemania, Corea, Rusia, Venezuela, Brasil, un montón de países…¿hazaña? Una, si: le gané la eliminatoria para ir a Corea al brasileño Antonio Madureira, con la mano derecha fracturada. Soy derecho, pero muy pícaro con la izquierda, sabes? Tengo coraje, como te dije. EL coraje de los Franco. Pero cero agresividad. Te juro que a veces me pregunto como llegué a competir, y no me lo explico”.
Hombre de dos mundos. (Pedro, casado con Graciela Rodríguez y padre de Valeria, 18, Juan, 10 y Bárbara 9), ya retirado y hoy entrenador, oscila cada día entre dos mundos extremos. Pasa largas horas en el modestísimo Ringo Boxing Club de su barrio, y no menos horas como profesor de box del aristocrático Jockey Club de Buenos Aires. Como y por que? Porque un socio del Jockey, Carlos Puiggari, que lo conoció como alumno, vio en él “a un tipo formidable, de códigos, desinteresado, que dedica su vida a sacar chicos de la calle e insertarlos y – lo más difícil – reinsertarlos, luchando contra un medio muy pobre, donde a la mayoría de los chicos nunca les pasa una soga por arriba para agarrarse y salvarse. Entonces lo llevé al Jockey, y un día quise conocer el gimnasio de su barrio. Fui, me enamoré de su obra, y desde entonces, otros socios y yo colaboramos en todo lo que podemos. Falta mucho. Por ejemplo un ómnibus viejo para llevar a los chicos, porque aunque te parezca mentira, el noventa por ciento no conoce ni el obelisco. Pero poco a poco avanzamos”
De este gimnasio saqué algunos muy buenos… Ricardo Sotelo, que fue campeón argentino, Alejandro Benitez, Alberto Maciel, que fue a la selección Olímpica… y ahora tengo a Jorge Insfrán, que ya está para Profesional, y a Ramiro Rodas, que además de boxear juega al fútbol en Quilmes, y no te imaginás como… Y en el Jockey, cuando empecé como profesor, había seis o siete alumnos y hoy son como setenta… No se si podés ponerlo en tu nota, pero yo tengo mucho que agradecer. A los socios de Jockey que me ayudan para seguro adelante, con mi gimnasio, a mis ayudantes, a los voluntarios del Ringo y de los comedores, a… (No omite nombres y pide perdón por si olvide a alguno) “porque no hay nada peor que la ingratitud”.
Empieza a caer la tarde. Del horno de barro salen panes
y chorizos y se multiplican bíblicamente, y lo que
acaso un días sean campeones (o no: poco importa),
sentados en el borde del ring, tienen su pequeña gran
fiesta de hidratos y de proteínas, y mañana
volverán, y también pasado, y siempre, mientras
los que todavía no cumplieron 8 años juegan
en el patio y atisban el todavía vedado y las seis
bolsas de arena que penden como enormes frutos y cuentan
los días que faltan para la iniciación en el
templo. Y ese es y será el verdadero titulo mundial
de Pedro Daniel Franco.
Como ayudar:
Asociación Quilmeña Deporte y Salud
Calle 891 numero 2363, San Francisco Solano, Quilmas.
Teléfono 4212 0476
asociacionquilmeña@gmail.com

